Llegué al colegio a las nueve menos veinticinco, saludé
al conserje y le pregunté por la directora del Centro, él me contestó que aún
no había llegado que podía esperarla dentro.
Crucé la puerta de hierro con gruesos barrotes pintados
en color gris. A la izquierda se sitúa un edificio alargado de una planta con
tres puertas. De la primera salió el conserje para abrirme. A la izquierda se
ven unas pistas y lo que parece ser el patio del recreo, al fondo se encuentra
el edificio principal. Tiene un pequeño porche delante con dos bancos de madera
a la izquierda pintados de verde. Esperé en el que está más pegado a la puerta
principal.
De la segunda puerta del primer edifico empezaron a salir
algunos niños y niñas del aula matinal que corrían hacia el patio seguidos de
la monitora. Algunos niños se acercaban y dejaban sus cosas en el primer banco
de madera del porche. Reconocí a uno de los niños que acercó ya que le había
dado clases durante el primer trimestre del curso anterior en el colegio en el
que me encontraba trabajando en ese momento.
Volví a sentarme a esperar, a los cinco minutos salió del
colegio un compañero de la Universidad. Nos saludamos y me comentó que estaba
como voluntario en el colegio. Le pregunté cómo era la directora, ya que había
visto entrar a algunas maestras y no sabía si alguna de ellas sería ella. Él me
dijo que aún no había llegado y me la describió físicamente para que pudiese
reconocerla.
Pasados otros cinco minutos llegó una maestra con el pelo
castaño oscuro y le pregunté si ella era la directora, me dijo que no pero me
aclaró que era la jefa de estudios y me ofreció ayuda. Le comenté que estaba
esperando a la directora ya que estaba allí para realizar mi primera
observación. Mientras hablaba con ella llegó M., la directora, y me la
presentó.
Pasamos hacia dentro del edificio principal. Tiene un
hall bastante amplio de forma rectangular, calculo a simple vista que puede
medir 10x4 metros. A la derecha se encuentran las puertas de los baños y en
frente pueden verse las aulas de infantil. Las puertas están decoradas con
trabajos realizados por los niños y niñas del Centro, más tarde me contaría la
directora que se trataba de un proyecto realizado el curso anterior en que cada
clase debía realizar la decoración de una puerta y regalársela a otra clase. Al
fondo a la izquierda se pueden ver las escaleras que llevan a la primera y
segunda planta y, también a la izquierda, pero más cerca a la puerta principal
se encuentran los despachos del colegio.
Pasamos a los despachos. Lo primero que se ve es una
habitación más amplia con dos escritorios grandes, de dos metros
aproximadamente, con sendos ordenadores en cada uno de ellos, seguidamente hay
otra puerta que conduce a una habitación más pequeña. Entiendo que este
despacho es el de la directora, aunque se diferencia bastante de los despachos
que he conocido hasta ahora. Tiene una mesa ovalada con cuatro sillas
alrededor. A la derecha hay una alta estantería con libros y a la izquierda se
encuentra un pequeño escritorio con un ordenador.
La directora me presenta a los compañeros que se
encuentran allí en ese momento y pasamos al despacho más pequeño ella, la jefa
de estudios y yo.
Nos sentamos alrededor de la mesa ovalada y me piden que
les cuente sobre el trabajo que me dispongo a realizar. Les explico de qué se
trata y les pregunto qué me indiquen ellas lo que consideren más importante
para realizar la primera observación, hablan entre las dos planteando qué
espacios o actividades me pueden resultar más interesantes para la observación.
La jefa de estudios sale un momento para confirmar con una de las clases una de
las actividades planteadas, vuelve y confirman el horario entre las dos, me
preguntan si estoy de acuerdo, a lo que contesto que sí. Salimos entonces, la
directora me acompaña ya que, lo primero que vamos a hacer es recorrer el
edificio del colegio para que yo lo conozca.
Primero vamos a las clases de infantil, me presenta a las
maestras y subimos a la primera planta. En ella se encuentran las clases de
primero, segundo y tercero.
Una de las cosas que más me llama la atención es que la
directora les dedica palabras amables a todas las personas que nos vamos
encontrando, tanto maestros como alumnos, y una sonrisa a todos ellos. En la
segunda planta hay cuatro puertas. A la derecha se encuentran las clases de
tercero y segundo respectivamente y a la izquierda el aula de psicomotricidad y
la clase de primero. Antes de subir a la segunda planta, entramos en el aula de
psicomotricidad. En ella, se encuentran algunos alumnos de la Universidad que
están realizando sus prácticas en el Centro. La directora les pregunta
amablemente qué están realizando y ellos le cuentan que están elaborando un
espacio para el alumnado, se asoma a ver lo que se encuentra detrás de las
cortinas, admira el resultado y me anima a asomarme para verlo. Los compañeros
de la Universidad le explican de qué se trata exactamente y le enseñan una foto
en el móvil para que ella pueda apreciar el resultado final.
Ella les dice que le recuerda al trabajo de un profesor
de la Universidad a lo que ellos afirman que es en el trabajo de este profesor
en él que se han basado para elaborar el espacio. Les pregunta si lo conocen y
como ellos responden que no les anima a visitarlo y les ofrece pasarles su
correo para que puedan ponerse en contacto con él.
Me parece interesante el hecho de que la
directora incluye a todos los miembros de esta comunidad educativa a sentirse
inmersos dentro de la misma. No solo por el hecho de que ellos hayan tenido
autonomía para crear y organizar un espacio que luego será utilizado por una
parte del alumnado. También, porque les ofrece ayuda y les facilita contactos
para que puedan continuar con su trabajo.
Subimos a la segunda planta, en esta están situadas las
clases de cuarto, quinto y sexto. Vamos a pasar a verlas pero, entonces nos
encontramos con N., la maestra de inglés, y M. me anima a realizarle la
entrevista en esos momentos, después de preguntarle a ella si estaría de
acuerdo.
Entramos a una habitación bastante pequeña, de unos tres
metros cuadrados aproximadamente que se sitúa a la izquierda de la escalera. En
ella hay a la izquierda un escritorio con un ordenador en el que está sentada
C., la maestra de francés. Hay otras dos sillas más, una estantería a la
izquierda y una mesa repleta de papeles y carpetas al fondo. Le realizo la
entrevista tanto a C. como a N., a las dos al mismo tiempo.
Una vez que hemos acabado, me doy cuenta que se me ha
pasado la hora para realizar la observación del apadrinamiento lector cómo me
habían invitado a hacer. Cuando bajo a la clase de infantil donde éste iba a
realizarse, están los niños y niñas de cuatro años de infantil y de quinto
curso alrededor de las mesas sentados en forma rectangular. Están comiendo
tarta. Una de las maestras me explica que es el cumpleaños de una niña de
quinto y ha traído la tarta y, como hoy tenían el apadrinamiento, han decidido
celebrarlo las dos clases juntas. Me invitan a celebrar el cumpleaños con ellos
y a degustar la tarta pero declino la invitación, ya que debo acudir a la
siguiente observación.
Subo a la clase de primero, donde voy a realizar la segunda observación.
En esta clase se encuentran trece niños y niñas, M, la
directora y Y. una maestra. Y. sale un momento y M. continúa dando la clase.
Están trabajando el concepto de decenas basándose en la metodología ABN.
Utilizan palitos de helado que atan con una gomilla cada diez unidades. M. les
explica que van a realizar un juego, me invita a participar con ellos. Entre
ella y yo repartimos papeles con un número y, por parejas, tienen que juntar
los palitos con el número indicado.
Mientras realizamos el juego, vuelve Y. Se sienta delante
del ordenador, me explica que mientras M. dirige la clase ella se está
encargando de documentar la actividad. Me cuenta que trabajan por proyectos en
el primer ciclo y que documentan todas las actividades realizadas. Hacen una
descripción de la actividad, fundamentándola y describiendo tanto los objetivos
perseguidos como los conceptos trabajados. Más tarde, acompañan estos
documentos de fotografías, tanto del alumnado realizando las actividades como
de los propios trabajos. Me enseña unos diez ejemplos de encuadernaciones de
diferentes proyectos que han trabajado previamente.
Suena la sirena del recreo y ella continúa explicándome
los diferentes proyectos mientras que M.
acompaña a los niños y niñas a salir al recreo.
Unos minutos después, vuelve M. y me anima a realizarle
la entrevista a Y.
Al principio Y. se queda un poco cortada, creo que le da
un poco de vergüenza que grabe la conversación. Le explico que le mandaré la
transcripción y acepta a realizar la entrevista. Finalmente, realizamos una
entrevista de unos quince minutos aproximadamente, ya que vuelve a sonar la
sirena indicando el fin del recreo y los niños y niñas vuelven a clase.
Bajo al despacho, se encuentran hablando el secretario,
la jefa de estudios y la directora, no sé de que están hablando pero intuyo que
están organizando algo. Tienen que hacer una llamada telefónica, el secretario
pregunta “¿Llamo yo o llamáis vosotras?” Y añade seguidamente que llamará él.
Me sorprende de forma positiva la
percepción que tengo de disponibilidad y ofrecimiento de todos ellos a realizar
las diferentes tareas que deben realizar, no esperan a que otros se ofrezcan.
Me dispongo a realizar una tercera observación en el aula
de infantil de 5 años. Se trata de un apadrinamiento lector del alumnado de
esta clase junto con el alumnado de tercero. Cuando entro a la clase aún no han
llegado los alumnos y alumnas más mayores.
La clase tiene, al igual que las otras que he visto,
forma rectangular, a la izquierda están situadas dos mesas, de forma más o
menos circular y el alumnado sentado alrededor de las mismas. En el aula se
encuentran tres adultos, la tutora de la clase y dos alumnos de prácticas.
Llega la maestra de tercero con el alumnado que se sitúa
en unos banquitos que hay justo detrás de las mesas de los alumnos. Cada uno de
los alumnos de tercero lleva consigo un libro. La maestra de infantil les
pregunta a algunos de ellos por el libro que han elegido, más tarde los va
invitando por turnos, a elegir a los niños y niñas más pequeños para realizar
la lectura.
Una vez que todos los alumnos han elegido a un compañero,
se van distribuyendo por la clase, muchos de ellos salen al patio y se sientan
por parejas para realizar la lectura.
Cuando ya los alumnos comienzan con la misma, les
pregunto a las maestras de cómo realizan ellas la coordinación de este
apadrinamiento. A mí me ha sorprendido que la tutora de infantil incluso
parecía conocer qué libro estaban leyendo cada uno de los alumnos de tercero.
Ellas me comentan que todo está coordinado y organizado
previamente, incluso se encargan de decidir conjuntamente a qué alumnado van a
preguntarle por los diferentes libros.
También les pregunto que cuando se organizan, a lo que
ellas me responden que utilizan el tiempo de los recreos, diferentes momentos
que puedan usar a lo largo del día, algún rato que saquen de las exclusivas y
también por correo electrónico.
Comienzan a hablar entre ellas, observo que ahora también
se están coordinando y organizan cómo van a realizar la representación de
emociones el Día de la Paz. También
discuten sobre otra actividad, una visita a una librería para observar una
tertulia en la misma.
Otra de las cosas que me sorprende
corroborar, como me había explicado anteriormente N. en la entrevista que le
realicé, es que cualquier momento en el
que dos compañeros/as se encuentren juntos durante la mañana, lo aprovechan
para organizar alguna de las tareas del cole, recuerdo lo que ella me comentaba
“en este cole no hacemos corrillos, no da tiempo para eso, ya que aprovechamos
cualquier momento para coordinarnos y realizar alguna actividad”.
En esos momentos entra M., la directora, y me pregunta si
me gustaría realizar una observación más. Están reunidas tanto ella como otra
maestra, que luego sabré que se trata de la tutora de quinto, con la madre directora del AMPA, organizando
las charlas con café. Le contesto que sí y seguidamente la acompaño hasta su
despacho.
Coordinación
para charlas con café
Cuando yo llego junto a la directora, la conversación ya
ha comenzado, la directora me presenta y les explica brevemente quién soy yo y
por qué me encuentro allí en ese momento. Me saludan y me sonríen. Ellas están
sentadas en la mesa ovalada, una frente a la otra, la directora toma asiento
entre ellas dos. La mamá tiene a un bebé reposado en sus brazos, está dormido.
Yo me siento un poco más retirada, en una silla que hay
al lado de la mesa. En la estancia también se encuentra la jefa de estudios que
está redactando algo en el ordenador.
Siguen la conversación, están organizando alguna
actividad una de ellas pregunta “¿Para
las familias o para los niños?”
Rápidamente llegan a un acuerdo sobre esta cuestión, y
comienza a hablar sobre un proyecto relacionado con el jardín del centro.
Seguidamente, la directora informa a la madre que se ha
planteado una cosa más, invita a la maestra a que sea ella quien le informe “cuéntale I.” le anima.
La maestra le explica el nuevo proyecto que ha pensado y
les propone dos posibilidades diferentes de llevarlo a cabo.
Mientras ella continúa explicando me fijo en la puerta
del despacho permanece abierta en todo momento.
Esto me sorprende y me transmite una
sensación de transparencia, de que no hay secretos referentes al Centro para
ninguno de los miembros de esta Comunidad Educativa.
Cuando la maestra termina de explicar el proyecto
planteado, la directora realiza una propuesta sobre el mismo. Las demás
confirman que se trata de una buena idea.
La madre ofrece ayuda de otras familias del Centro y se
ofrece para realizar ella misma algunas gestiones y mantenerlas informadas de
las mismas.
La conversación en todo momento mantiene un ritmo
cordial, de vez en cuando se hacen bromas entre ellas y ríen.
Finalmente se despiden, son ya las dos.
La directora me comunica que los viernes suelen ir a
tomarse algo a un bar de al lado del colegio y me invita a acompañarles.
No vienen todos los miembros del claustro, me cuentan que
suelen ir todos los viernes pero, a veces unos se quedan y otros no,
dependiendo de la disponibilidad que tengan ese día cada uno.
Durante ese rato en el bar, también observo que hay una
buena relación entre ellas (ese día, todas las que van son maestras). Comentan
cosas del colegio, me cuentan algunas anécdotas y curiosidades y se preocupan
por cómo me ha ido el primer día de observación.
Al cabo de un rato, me despido de ellas, hasta la próxima
visita.
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